¿Te olvidaste del Día de San Valentín? ¿Una plancha nueva no resultó ser tan buen regalo después de todo? Bueno, no te preocupes porque puedes minimizar los efectos del castigo de cada comienzo de año por tan descarada falta de caballerosidad y romanticismo ¡reservando una habitación para dos en uno de los numerosos hoteles Barcelona para celebrar el Día de Sant Jordi!
El día 23 de Abril los catalanes se estarán intercambiando rosas y libros en una histórica, aunque comercial, manifestación de cariño. Sant Jordi, del que se dice fue un tipo muy romántico y caballeroso, es el patrón de los seis millones de habitantes de Cataluña… y el de los “Enamorados”. El día comienza con hombres regalando a sus novias una rosa a cambio de un libro. La rosa ha estado asociada con este día desde tiempos medievales, pero la introducción del libro fue una inteligente maniobra de marketing aprovechando que las muertes de Shakespeare y Cervantes ocurrieron precisamente este día en 1616.
Los días previos al acontecimiento, cientos de puestos espontáneos de rosas y libros comienzan a aparecer a lo largo de La Rambla, la calle principal de Barcelona. Se prevé que al final del día se habrán vendido, en nombre del amor, unos 4 millones de rosas y 400.000 libros. Te será difícil encontrar una sola mujer sin una rosa en la mano, y la mitad de la venta anual de libros en Cataluña tiene lugar en esta ocasión.
El Día de Sant Jordi no es muy conocido en Europa, por lo que no te encontrarás con la típica oleada masiva de turistas atiborrando el centro, y multitud de Apartamentos Barcelona quedarán libres para que los alquilen parejas. La “Diada de Sant Jordi” no es una fiesta “oficial”, pero muchos románticos dejan la oficina y se van a dar una vuelta por las maravillosas calles de Barcelona y disfrutan del caluroso tiempo primaveral. En otros lugares, los eventos han incluido cientos de Jordis, Georges, Yuris, Jorges, Gorkas y otros nombres del Santo, formando una cadena para intentar entrar en el Libro Guinness de los récords. Además, siempre hay una gran variedad de actores y músicos callejeros en casi todas las plazas de la ciudad dispuestos a añadir más ambiente romántico.
Personalmente creo que esta tradición debería
ser adoptada en el Reino Unido. Así nuestros bolsillos tendrían tiempo
suficiente para recuperarse del violento ataque de las compras navideñas y,
sobre todo, porque no hay espacio para el error en el regalo: una rosa o un
libro… ¡así de fácil!



